Dentro de todas las violencias que sufrimos las mujeres solo por el hecho de serlo, la Violencia Obstétrica es una lacra más que se enmarca en la violencia de género

Algunos países como Venezuela la han tipificado en su código penal y utilizan esta definición:

«Cualquier conducta, por acción o omisión , que realizada por el personal de la salud, afecte el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, como el trato deshumanizado, la medicalización injustificada y la patologización de procesos que son naturales y/o fisiológicos»

Normalmente cuando pensamos en violencia obstétrica nos viene a la mente sobretodo la violencia ejercida en instituciones médicas durante el momento del parto, sea a través de técnicas injustificadas como la episiotomía, la rotura de la bolsa amniótica, la inducción de los partos sin criterio médico que lo justifique, las cesarías innecesarias, y un larga lista de prácticas abominables que por desgracia desde mi profesión de matrona he sido testigo a lo largo de mis muchos años de carrera profesional.

Y si todos esos horrores pasan en mujeres con procesos reproductivos que acaban con una criatura viva en brazos, no sé si sois capaces de imaginar qué no pasará cuando ese embarazo acaba en aborto, o ya un paso antes, cuando se está luchando por conseguir un embarazo mediante Técnicas de Reproducción Asistida

Para no solo contar con mi experiencia en el tema, quise informarme más y pregunté a algunas integrantes de mi comunidad de mujeres sin hijos, sobre si habían sufrido algún tipo de Violencia Repro-Obstétrica, y lamentablemente hay para dar y regalar.

He aquí algunas:

Poner en la misma habitación a una mujer que le acaban de hacer un legrado por haber sufrido un aborto, con otras 2 mujeres recién paridas y sus bebés.

Que las sala de espera de la consulta de infertilidad sea la misma que las consulta de obstetricia donde van las embarazadas.

Que te riñan porque no entiendes los complicados tratamientos hormonales que te debes auto-administrar.

Que no dejen entrar en las consultas a tu acompañante

Esto tipo de violencia está tan institucionalizada que ni se ve, pero implica también violencia psicológica cuando nos infantilizan, o nos humillan, exponiendo nuestra desnudez en pasillos fríos y a solas:

«Parecía que íbamos al matadero, en fila de pié con la bata y las babuchas esperando que se liberaran las camas donde nos ponían antes de entrar al quirófano dónde se realizaba la punción ovárica sin anestesia»

Que te hagan técnicas sin anestesia, como punciones foliculares para recuperan ovocitos tras una estimulación para FIV es una salvajada, yo personalmente no la he sufrido, pero conociendo como es la técnica me parece tremendo que te la hagan a lo vivo.

Que minimicen tu dolor, que te digan que eres una exagerada cuando te hacen biopsias de endometrio a lo vivo o una histerosalpingografías

Pretenden que pases por esta experiencia totalmente desconectada de tu sufrimiento tanto físico como emocional, eso es lo que ellos consideran «llevarlo bien»

«Me doy cuenta de que todavía tengo ese juicio interiorizado, y me llamo débil a mi misma por no haberlo llevado mejor»

Seguro que todas tenéis muchas otras experiencias dolorosas que aportar.

Ante esta violencia tan institucionalizada que nos pilla en esos momentos de vulnerabilidad extrema debemos ante todo no ser cómplices como profesionales, ni silenciarnos como victimas.

Como dice el lema de «Tu silencio no te protegerá» por ello os quería dejar el texto de una Reclamación que hizo Idoia contra el hospital dónde se sintió maltratada por el sistema médico. Gracias Idoia por tu valentia y compromiso con otras mujeres que serán usuarias de este Centro Hospitalario:

Yo, Idoia L G expongo la siguiente queja:

La noche del sábado 14/05/2011 al Domingo 15/05/2011 a la01:00h fui con mi pareja a Urgencias del hospital de mi ciudad porque estando embarazada de seis semanas empecé a sangrar y a  echar coágulos muy grandes sin parar, me estaba desangrando.

Al llegar me atendió una enfermera de complexión rubia con melena lisa de unos 57 años. Muy seca y sin mirarnos a la cara y sin inmutarse me hizo preguntas para saber que me pasaba; al explicarle que ya tenían mi informe de hacía cinco horas y que me estaba desangrando. Le contesté todo lo que me preguntó.

Al rato apareció la ginecóloga, alta morena con pelo liso y delgada de unos 40 años; yo le dije que había estado aquí mismo con sus dos compañeras hacía unas horas y que ella acababa de entrar en su turno. Su contestación toda seria fue que ya conocía el caso.

Me realizó una ecografía vaginal y sin mirarnos a la cara, me dijo que el embrión ya no le latía el corazón, que estaba abortando y que tenían que hacerme un legrado.

Empezó a llamar al equipo de operación y a poner todo en marcha mientras mi pareja estaba sentado aparte en la zona de la mesa de oficina y tuvo que preguntar qué pasaba y pedir permiso para ir a consolarme porque me puse a llorar y a temblar del disgusto sin recibir ninguna palabra mínima afectiva en ningún momento.

La misma enfermera siguió sin mirarme a la cara, mientras intentaba buscarme una vía; como no lo conseguía encontrar me preguntó: ¿Dónde me habían pinchado cinco horas antes? Y le contesté donde lo habían hecho y a la primera, su contestación fue que no lo veía a pesar de señalárselo.

Antes de llevarme al quirófano y ante la imposibilidad de que la enfermera tras dos intentos de insistencia no consiguiera su objetivo, y yo me quejaba de dolor, la ginecóloga dijo que ya me encontrarían la vena en quirófano.

En el quirófano yo lloraba y temblaba, pensaban que era de frío y se dieron cuenta que era de los nervios. La anestesista, de gafas morena de melenita de unos 50 años, me tomó la mano izquierda fuertemente y gritándome me dijo que no podía hacer ella fuerza por un lado y yo para el otro, y que dejara de hacerlo YA. Al pincharme me hizo mucho daño y me dijo que no me quejase, que era un dolor soportable. También me dijo que a ver si encontraba alegría en las venas, a lo que le contesté que yo en ese momento no tenía nada de alegría. Después me puso la epidural en la espalda sin problemas.

En la operación de legrado no vi la cara de la ginecóloga, ni se dirigió a mí en ningún momento. Solo al salir buscó a mi pareja para informarle que la operación había sido correcta y que le acompañase por el pasillo hasta la entrada de la zona de despertar.

En dicha zona vino la anestesista y me hizo un comentario fuera de lugar, diciéndome palabras textuales: “Si quieres un niño ya te dejo a mi hija, que seguro que me la devuelves en seguida”.

Mi queja en resúmenes por el maltrato personal recibido por parte de la enfermera, la ginecóloga y la anestesista.

Ha sido mi primer embarazo y mi primer aborto y estoy completamente traumatizada.

Espero que estas personas tengan conocimiento de mi queja para que traten con un mínimo de afectividad a otros pacientes.

Atentamente.

María Idoia LG

Gracias por la haber llegado hasta el final de este entrada, si quieres dejar tu propio testimonio sobre Violencia Repro-Obstétrica será muy bien recibido.

Un abrazo a todas y gracias Idoia y a las demás mujeres valientes que forman esta comunidad!!!

Gloria Labay

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Foto Shutterstock

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