Sobrineando

Como cada año y este ha sido el cuarto, he ido de “Viaje de Chicas” con mis sobrinas.

7 días y 7 noches nosotras, 3 niñas y yo.

Para lo bueno y para lo malo, que se dice…

¿Pero realmente hay malo?

Bueno, para una mujer sin hijos como yo, sumergirse durante una semana en el trepidante mundo de maternar, con todo lo que ello supone, es un cambio bestial en la rutina de una persona que solo se debe a si misma, y a su pareja en todo caso.

Hay mucho trabajo de organizar, planificar actividades, preparar desayunos, comidas, meriendas y cenas…

No se saltan ni una!!

Todo eso junto a vigilar su seguridad, mediar en sus disputas, curar pupas y dar consuelo cuando lo necesitan. Osea que para mi es como entrar en otra dimensión.

Realmente hago unas vacaciones de mi misma, de mis preocupaciones, de mis temas habituales. Es un descanso en ese aspecto y lo agradezco. Todo pasa a segundo plano ante la vorágine que supone esta pequeña tribu de enanas.

Me da mucha alegría verlas disfrutar, relacionarse entre ellas y con los demás. Siempre hacemos nuevas amistades!!

Y yo no quiero ser un sucedáneo de sus padres, de decirles todo el rato cuidado esto, cuidado lo otro. Prefiero que ellas me reconozcan como una más, otra cosa, una adulta, pero diferente.

Me encanta esa sensación de crianza en tribu, ser aunque sea, un pedacito de su realidad familiar. Eso me da sosiego en mi proceso.

Ser tía para mi, es tener la oportunidad de incidir en sus vidas desde un plano muy cercano, ser tía es como ser casa.

Yo también he sido sobrina, lo soy todavía, ya que conservo a mis tíos, ahora nonagenarios.

Tengo un montón de recuerdos agradables asociados a mis incursiones en su casa, viajando con ellos al pueblo, de comidas familiares, Navidad y sobretodo del dia de Reyes, que era una parada obligatoria.

Me llamó la atención una de las cosas que dijo mi madre casi en su lecho de muerte, y fue: No abandoneis a los tios!!

De eso hace casi 14 años. Ellos rondaban los 80 por aquel entonces, y se me quedó grabado. Como si al faltar ella dejara el mandato de no romper esa red de cariño con la familia extensa.

En todo lo que podemos mis hermanos y yo lo vamos cumpliendo, haciéndoles partícipes en nuestros encuentros familiares.

En la última merendola con ellos, hemos creado la pandilla de los 90, junto con mi suegra todos ellos sumaban 187 años, ahí es nada !!

En este encuentro he sido más consciente que nunca de lo que significa envejecer sin hijos.

Puede que la mayoría de personas no se plantea mucho la última etapa de la vida. Las personas sin hijos si lo hacemos.

Conozco mujeres sin hijos, sin pareja, ni hermanos; cuyos padres ya no están. No debe ser fácil.

Quizás la familia tradicional está en crisis, por eso yo prefiero llamarla mi tribu. Ahí caben más personas, amigos, mascotas incluso.

Formar parte de la tribu de mis sobrinas me conmueve. Me gusta.

Ese contacto extenso lo hemos aprendido de nuestros padres, solo lo estamos transmitiendo.

Las criaturas crecen, mi sobrina-nieta mayor va a ir al Instituto, tiene teléfono móvil. Constato que desde que les asistes el nacimiento hasta que te envían el primer WhatsApp pasan 12 años.

Nueva etapa se avecina, la adolescencia, con su negar todo lo que sus padres recomiendan para reafirmar su propia personalidad y hacerse un sitio fuera de la niñez.

¿Como quedara mi figura de tita pank?

¿Quedaré incluida en el grupo de los adultos, que no se enteran de nada?

¿O podré ser una mirada diferente de referencia?

Eso está por ver !!

Solo queda cruzar los dedos y ver hasta cuando querrán venir de Viaje de Chicas con su tía, la Glori, como mi tribu me llama.

De momento para el año próximo tenemos novedades: la más peque sale del banquillo de los chiquitines y se incorpora en primera division, lista para la aventura!!

Y para finalizar con el apasionante mundo del sobrinismo, os dejo las reflexiones de la de 12 años.

Salud

Cada año vamos al Viaje de Chicas. Para nosotras es una manera de desconectar de los padres y de descubrir nuevos entornos, ya sea al lado de la playa o de la montaña. Sea donde sea siempre es divertido. Todas esperamos impacientemente esta semana tan única, especial y aventurera para nosotras. Se ha de decir que sin la Glori no sería tan maravillosa.
El viaje de este año ha sido increíble, las vistas inolvidables, las actividades super divertidas y las amistades nuevas super buenas!!
Todo esto hace que cada día y cada minuto de este viaje sea tan especial.
A veces nos peleamos, pero como dice este dicho: “Los que se pelean se desean” y tiene toda la razón. En el fondo nos queremos un montón.
Ahora estamos deseando que sea el año que viene para volver a la aventura otra vez


12 thoughts on “Sobrineando

  1. Yo como hermano pequeñin de 44 años de gloria y papa de una de sus sobrinas,solo puedo decir que eres la REOSTIA.Como una persona se puede reinventar año a año y sacar lo mejor despues de todo el sufrimiento que la vida te puso en tu camino.Me siento superorgulloso de ser tu hermanito.TE QUIERO.

  2. Me encanta leerte..tus reflexiones tan lúcidas.,tu sentir, esa entrega,esa mirada del maternaje, ese amor que tienes dentro y que l@s demás tienen suerte de recibirlo,sean tus hij@s o no..gracies!

  3. Soy argentina y siento muy parecido…siento que no puedo decir en voz alta los sentimientos encontrados que tengo.No tuve la suerte de encontrar una pareja que me acompañe y realmente me cuesta también la presión de la sociedad y la mirada de mujeres de mi edad o incluso menores que yo y que ya son madres.

    1. Hola Ivana, gracias por leernos.
      Vivimos en una sociedad donde se nos vende que ser mujer equivale a ser madre, y si una no cumple esos estándares parece que tambalea toda la estructura.
      Esto no tiene por que ser así, nuestra vida es igual de valiosa que la de cualquiera. Te dejo el link de nuestro grupo cerrado en Facebook por si quieres compartir esos sentimientos de los que hablas.
      https://www.facebook.com/groups/632404733758486/?ref=bookmarks
      Un abrazo
      Gloria Labay

  4. Qué gusto encontrarte!!!
    Este espacio en el que no sentirme marciana, en el que leer que hay otras mujeres y hombres con mis mismos sentimientos. Que miran al futuro con el mismo pellizco en el corazón.
    Mi nombre es Ana, soy gallega y tengo 52 años, soy profesora y ese dolor, mitigado en parte por mi profesión, sale cuando menos lo espero, cuando creo que ya se ha curado. Te agradezco este blog y la visibilidad de un colectivo desconocido, inexistente para esta clase de sociedad. Te sigo!

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